24
mar
2015
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La llegada de un nuevo miembro a la familia es quizás uno de los instantes más emocionantes de la vida de una persona. Es indescriptible lo que se siente cuando te das cuenta de que el centro de tu existencia ha rotado hasta un pequeño bebé que depende de ti, aunque a veces creas que eres tú quien depende de él.
 
Durante nueve meses nuestra imaginación ha volado ideando cómo será su rostro, qué tipo de cosas le gustarán, el nombre que le pondremos o si le apuntaremos a judo o a baloncesto. Detalles pequeños que crearán una existencia que aún no podemos visualizar, pero que se va haciendo real conforme el tiempo pasa.
 
Tras meses de espera, cuando por fin está en casa, nos sorprendemos cómo nuestro corazón puede ser tan elástico y generar tanto amor en apenas unos segundos, justo después de contemplar su pequeña carita.


 
La cotidianeidad se instala en nuestra vida a pasos agigantados y cuando casi no nos hemos dado cuenta, llega el momento de comenzar a idear cómo será su bautizo. No solo es el acto que confirma su entrada a la Iglesia Católica, también es el momento en el que familia y amigos se reúnen para darle la bienvenida al pequeño.
 
Se trata sin duda de un momento muy importante para los padres del bebé, que tienen ganas de compartir su alegría con la gente a la que quieren y sobre todo, de presentarles al nuevo miembro de la familia.
 
No solo eso, sino que el bautizo es el momento en el que dos de nuestras personas más queridas, quizás una hermana, un primo o un buen amigo, son escogidas por nosotros para convertirse en los padrinos de nuestro bebé, en sus guías espirituales.
 
Los padrinos y las madrinas crean lazos de unión que duran para siempre y sin duda, son de las personas que más miman, consienten y hacen reír a nuestros hijos, debido al amor que se profesan y a la belleza de su relación.
 
¿Hay un momento más perfecto que el bautizo para inmortalizar en fotografías a toda la familia al completo? Años después serán algunas de las imágenes más revisadas, sobre todo por los pequeños, que cuando sean grandes querrán ver el aspecto de sus padres, la felicidad en su rostro y las caras sonrientes del resto de la familia.
 
Por estos motivos y por muchos otros más, el bautizo es uno de los momentos más emotivos en los primeros meses de vida de nuestro bebé y vale la pena organizarlo con tranquilidad, para que todo sea perfecto.
 
En Nou Racó llevamos muchos años trabajando para ser un lugar de referencia en la celebración de los días más especiales de la vida de nuestros clientes. No solo se trata de bodas o comuniones, los bautizos también son celebraciones que merecen el mimo y la profesionalidad de quienes han hecho de la organización y puesta en marcha de eventos su profesión.
 
Nuestro entorno, sin duda, es la guinda del pastel. La Albufera es quizás uno de los lugares más hermosos de la Comunitat Valenciana y en Nou Racó tenemos la suerte de estar en su corazón, de forma sostenible y en comunión con su vegetación, su agua y su población autóctona.
 
Celebrar el bautizo de tu hijo en un espacio tan emblemático de Valencia no solo lo hará más especial, sino que la belleza del entorno realzará el que sin duda será un día feliz y hermoso para toda la familia.

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